jueves, 26 de enero de 2012

Paises Bajos

Día 1: 19 de Enero 2012


Hacía mucho tiempo que teníamos ganas de viajar a Amsterdam, una de las capitales europeas más visitadas. Seguramente enero no es la mejor época del año para visitar los Países Bajos, pero, ¿qué época es mala para viajar y conocer sitios nuevos? Además, conocer sitios nuevos con Leire siempre invita al optimismo! Teníamos un poco de respeto al tiempo, pero finalmente tuvimos suerte y pudimos disfrutar del viaje!
En un vuelo directo desde Bilbao, aterrizamos tras 2 horas en el aeropuerto Amsterdam-Schiphol. Este aeropuerto es uno de los más grandes de Europa, Amsterdam tiene un gran número de visitantes al año y está muy bien comunicada con todo el mundo. Una de las principales características de este aeropuerto es que se encuentra 3-5 metros por debajo del nivel del mar, esto no es tan raro en Holanda, ya que gran parte del país se ha ganado al mar, pero eso es otra historia. El aeropuerto está a unos 20 minutos del centro de la ciudad en tren, y la frecuencia suele ser de unos 15 minutos. Lo ideal es sacar un billete mientras esperas las maletas en una de las máquinas electrónicas porque después lo normal es que las que encuentres tengan cola, estas máquinas no aceptan billetes así que lo mejor es llevar suelto o pagar con tarjeta. Aunque hay otras opciones, nuestro consejo es ir en tren a la ciudad (Centraal Station), buena frecuencia de trenes, viaje económico (3,80 €) y trayecto corto, generalmente inferior a los 30 minutos. Y eso es lo que hicimos…

Centraal Station concentra todo el movimiento de transporte público de la ciudad, tren, metro, autobús y tranvía. Es un edificio imponente, en realidad está construida sobre tres islas artificiales unidas y forjadas por 9.000 pilotes de madera. Se trata de un edificio de estilo neogótico y se parece bastante al Rijksmuseum, en la otra punta de la ciudad. Desde Centraal Station sólo tienes 5 minutos andando a la plaza Dam, pero a pesar de las ganas que teníamos de recorrer Amsterdam, lo primero es lo primero y teníamos que dejar las maletas en el hotel.
Nos decantamos por un hotel muy cercano a la Centraal Station, además te aseguras estar a un paso de la plaza Dam y el barrio Rojo. El Hotel Double Tree by Hilton, aunque un poco caro, es muy recomendable por ubicación y calidad, sobre todo si lo pillas con un ofertón como nosotros.
Fue dejar las maletas, abrigar bien a Leire y salir pitando para aprovechar la tarde y las pocas horas de luz que quedaba del día. No teníamos un plan previsto, así que decidimos recorrer lo que nos apeteciera para tomar el pulso a la ciudad.


Lo primero que ves al adentrarte en la ciudad por el barrio Rojo es la Torre de defensa Schreierstoren y la Iglesia St. Nicolaaskerk, justo en frente de Centraal Station. Seguimos por una de las principales calles del Barrio Rojo, Warmoesstraat. Es una calle muy concurrida, aquí empiezas a adivinar qué es lo que puedes encontrar a la vuelta de la esquina, coffee shops locales gays y sado, con sus correspondientes banderas luciendo en el local y avisando del tipo de servicio que se puede encontrar en él, así como la famosa condomerie.com le dan a la calle un aire de los más vistoso!
Todo esto no importa, doblamos nuestra primera esquina para ver qué nos encontrábamos, y nada más lejos de lo esparado, una iglesia, la Oude Kerk. Una de sus peculiaridades es que se encuentra rodeada de locales de dudosa reputación, y al ser una de las más antiguas de la ciudad tiene sus historias particulares que relataremos más adelante.

Volvimos a Warmoesstraat avanzando hacia la plaza Dam. La plaza es una espacio abierto en el corazón de Amsterdam, en la que nos encontramos unos de sus edificios más importantes, el Palacio Real y la iglesia Nieuwe Kerk, que como muchas otras iglesias en la ciudad ya no se utiliza para su propósito original y si para museos u otro tipo de eventos. En la plaza también se encuentra el Monumento a la Humanidad que se levantó tras la Segunda Guerra Mundial.
Tras las fotos de rigor, seguimos por la calle Kalverstraat, una de las más comerciales de Amsterdam. Intentamos comprar galletitas a Leire, pero no tuvimos mucho éxito con las primeras, ni con las segundas….esta calle es la típica comercial de cualquier ciudad europea. Tras recorrerla cruzamos la plaza Spui y tras dejar a un lado la iglesia de Konigsplein atravesamos el canal Singel. Seguimos dirección norte, camino de la casa de Anna Frank, cogimos el canal Herengracht, y en la primera calle a la izquierda (Huidenstraat) intentamos comprar más galletitas a Leire, en la Patisserie Pompadour tampoco le gustaron mucho. Pasamos por el canal Keizersgracht hasta la iglesia Westerkerk, justo al lado de la casa de Anna Frank. No lo sabíamos pero acabábamos de pasar por las llamadas 9 calles del barrio Joordan, las más conocidas del barrio.
Una vez situados en la casa de Anna Frank, decidimos seguir el canal Prinsengracht hacia el sur, dejamos atrás el Museo de tulipanes y el de casas barco hasta llegar a la plaza Leidseplein, uno de las zonas con más ambiente de Amsterdam, el Casino, Hard Rock Café, pubs y restaurantes alumbran la zona de noche…
Ya de noche llegamos la Rijksmuseum, tampoco nos extendimos mucho, pero el frontal es tan imponente como la Centraal Station, es más, estos edificios se parecen bastante. Continuamos el camino hacia el rio Amstel, que da nombre a la ciudad, para ver uno de los lugares más característicos, el puente Magere Brug, el único puente levadizo de madera que queda en la ciudad. Ya era de noche, pero Amsterdam seguía iluminando el camino, el Theater Café a un lado, el edificio Amstel a otro (hoy convertido en lujoso hotel).
Decidimos que ya era suficiente para la primera tarde, así que comenzamos el camino de vuelta al hotel, pasamos por la plaza Rembrandplein, otra zona de pubs y restaurantes, y avanzamos por una las principales arterias de la ciudad, la avenida Rokin dirección plaza Dam.
Desde la plaza Dam hasta Centraal Station apenas hay 10 minutos andando por la calle Damrak. Ya en la estación compramos un poco de pan y nos fuimos al hotel a cenar. Un poquito de jamón, biberón y a dormir. El día había dado para mucho en poco tiempo.

Día 2: 20 de Enero 2012






lunes, 2 de enero de 2012

FELIZ 2012



Os deseamos un gran año, lleno de sueños por alcanzar y destinos por conquistar!!!

jueves, 29 de diciembre de 2011

miércoles, 22 de junio de 2011

Lanzarote

Lanzarote, la isla de los volcanes, de los campos de lava, de las casas blancas, un paisaje lunar para perderte y relajarte.
Después de 2 h 30 min de avión llegamos a nuestro destino: Lanzarote. Allí nos alojamos en el hotel Hesperia Playa Dorada ubicado en Playa Blanca.

Playa Blanca, de pequeño pueblo pesquero ha pasado a convertirse en un importante centro turístico. El paseo marítimo, ancho y cómodo, con Fuerteventura y la playas del Papagayo de telón, recorre toda la costa hasta llegar a Marina Rubicón. Tiendas, restaurantes, bazares, alquileres de coches, una extensa oferta de ocio y la quietud de sus playas es lo que ofrece este lugar para pasar unas espléndidas vacaciones.


Aparte de descansar en las piscinas del complejo y en la cala de Playa Blanca, aprovechamos para recorrer la isla con un coche que alquilamos por Internet en la agencia PlusCar.


EL NORTE DE LA ISLA


El primer día hicimos una excursión por el norte de la isla. Salimos de Playa Blanca dirección La Geria, zona de viñedos típicos de la isla, ubicados entre Yaiza y Tías, ingeniados por los agricultores para aprovechar las extensiones recubiertas por las arenas de las erupciones volcánicas del Timanfaya y proteger la cosecha de los azotes del viento y retener la poca agua del entorno. Los viñedos son extensiones de semicírculos de piedra en el suelo dignos de ver, cada cepa en un semicirculo. El material volcánico en realidad absorbe y conserva la humedad, facilita la infiltración y evita la erosión. Yaiza es un hermoso pueblo con bastante historia, ya que fue uno de los primeros asentamientos de la isla, y tiene varias parroquias y edificios que aún conservan su esencia.


Hicimos una parada en la Caleta Famara, una playa de 2.800 metros de arena fina de color pardo, situada al pie del Risco de Famara. Es una playa de visita obligada, donde el Risco, las piedras y sus dunas -conocidas como médanos-, junto con la neblina de la humedad conforman un paisaje de extrordinaria belleza y peculiaridad. Esta playa es idónea para la práctica del surf.
De camino pasamos por Teguise, antigua capital de la isla, que goza de muchas historias y leyendas, pero que hoy en día es un pequeño pueblecito. Lo mejor es visitarlo los domingos, ya que ponen el Mercadillo de la Villa, un mercado sobre todo de artesanía local. Hay un castillo, el de Guanapay o Santa Bárbara, antigua torre de defensa, donde se ubica el museo del emigrante.


Y llegamos a nuestro destino, el Mirador del Rio, situado en el Risco de Famara a 470 metros de altura, desde donde se divisa el conjunto de islas e islotes denominados Archipiélago Chinijo, destacando La Graciosa.

Después de disfrutar de las vistas continuamos hacia Los Jameos del Agua, un conjunto de tubos volcánicos (jameos) donde César Manrique sacó todo el partido para convertirlo en un atractivo turístico. En una laguna de agua salada que hay en su interior, se encuentran unos cangrejos blancos y ciegos, únicos en el mundo. También hay una sala en la que te puedes familiarizar con la actividad volcánica del Mundo, y un auditorio en el que hacen conciertos de vez en cuando. Se ingresa a través del Jameo Chico que ha sido habilitado como bar y restaurante, este Jameo se comunica con el de mayor tamaño por un pasadizo que cruza el lago donde habita el “jameito”. El Jameo Grande es un jardín con abundante vegetación y una piscina artificial de agua turquesa.


Como ya llegaba la hora de comer continuamos hasta Órzala que es el pueblo situado más al norte de la isla, por esa zona hay unas playas bastante solitarias con difícil acceso (hay que atravesar un tramo de roca volcánica) y sus aguas están bastante agitadas, son ideales para practicar surf.
Y llegamos a Arrieta, queriamos comer en el restaurante El Amanecer pero estaba cerrado por vacaciones así que comimos en un restaurante a pie de mar con vistas al muelle de Arrieta y un atractivo horizonte marino: las pequeñas embarcaciones, las gaviotas que sobrevuelan el mar…
Después de reponer fuerzas fuimos a visitar La Cueva de los Verdes: una cueva volcánica que sirvió de refugio a los aborígenes de la isla (los Guanches). La denominación de “los verdes” tiene 2 teorías, por una parte por el misterioso color del interior de la cueva, y por otra, por una conocida familia “Los Verdes” que eran los antiguos propietarios de la zona en la que se encuentra la cueva; los historiadores parece que se inclinan más por la segunda. En el techo de las cuevas se observa lo que serían estalactitas de lavas, que se denominan estafilitos, que son como gotitas cayendo del techo. Decir que la Cueva esconde un secreto, pero que no desvelaremos porque si no rompe todo su encanto.
Y terminamos en Nazaret, es un pequeño pueblo típico, entre Teguise y Tahíche, donde hay un restaurante-pub (La Cueva Lagomar) enclavado en la antigua casa del actor Omar Sharif. El lugar está parcialmente construido dentro de la montaña.

EL SUR DE LA ISLA

Otro día visitamos la zona sur de la isla, empezando por las Montañas De Fuego. El Parque Nacional Timanfaya ofrece un peculiar paisaje volcánico, único e inconfundible, que no deja indiferente. Una vez dentro, impresiona verse rodeado de lava durante kilómetros y kilómetros. La conformación del Parque Nacional Timanfaya como lo conocemos actualmente, se explica por las erupciones ocurridas entre 1730 y 1736 que cubrieron de cenizas y material volcánico toda la isla, destruyendo campos de cultivos y pueblos. Su última erupción se registró en 1824. La entrada incluye el paseo en guagua por el parque visitando los volcanes y los mares de lava solidificada. En la guagua vas escuchando una grabación que te sirve de guía y te cuenta la historia de la erupción. Después subimos al restaurante “El Diablo” desde el que se puede observar una panorámica del parque y observar cómo se cocina en una barbacoa al calor del volcán.
De camino hicimos una parada en Las Salinas De Janubio que actualmente y tras un tiempo de inactividad, han vuelto a la producción, para a poco kilómetros llegar a Los Hervideros, conjunto de cavidades y huecos de lava creadas naturalmente por el mar. Cuando la mar está revuelta, las olas suben por las cavidades, provocando imágenes espectaculares (de ahí el nombre de Hervidero).

El final de la ruta era El Golfo, una pequeña laguna de color verdoso, separada del mar por una pequeña playa de arenas negras. También es conocida como “Charco de los Clicos”. Se puede acceder tanto a la playa, como a un mirador a cierta altura para poder contemplarlo. Primero fuimos a contemplar las vistas desde arriba, donde está el pueblo, así que dimos un pequeño rodeo al cráter que forma lo que se llama El Golfo. Es un anfiteatro abierto al océano y se formó a raíz de las erupciones de 1730. La laguna (denominada Laguna de los Ciclos) surgió debido a la inundación del cráter y su color verde se debe a las algas que habitan en su superficie. El lago está comunicado subterráneamente con el mar.
Allí en El Golfo, un pequeño pueblo marinero cuya carta de presentación son sus casas, de blanco inmaculado y sus puertas y ventanas de azul canario comimos en el restaurante que nos recomendaron: Restaurante Casa Torano y repetimos en un par de ocasiones tanto por la carta, como por el trato, como por la ubicación. La terraza está prácticamente bañada por el mar Atlántico, donde se puede contemplar las maravillosas vistas del oleaje, y de los charcos de arena negra que forman.

Otro día fuimos a pasar la mañana a las Playas Papagayo, dónde hay que llegar en coche por un camino de tierra. Allí se pueden visitar tres playas de aguas turquesas y arena dorada, la playa más concurrida es la primera, la de Punta Mujeres.





miércoles, 27 de octubre de 2010

Crucero por el Mediterráneo

18/09/2010 Barcelona

Después de madrugar un poco, llegamos a Barcelona aproximadamente a las 12:30 y tras aparcar en el edificio World Trade Center (muy próximo al puerto), fuimos a la Terminal de Pullmantur para realizar los trámites pertinentes para embarcar en un nuevo viaje, muy diferente a lo que estábamos acostumbrados. Todo el pasaje estaba allí reunido, pero como está todo muy bien organizado sólo tenías que esperar tu llamada de embarque, posar para la foto de rigor y subir al Sovereign al son de la música que entonaba un grupo de mariachis para darte la bienvenida a bordo.

Nada más entrar ya se aprecia la excelente organización que hay a bordo: los camareros, siempre atentos y sonrientes, están esperando para dirigirte a la cabina correspondiente.Tras visitar nuestra cabina, con nuestra cunita y el mini-salvavidas preparados, fuimos a comer al buffett y a media tarde subimos a la última cubierta para ver zarpar al Sovereign. El resto de la tarde, quitando el rato del simulacro de emergencia, lo dedicamos a explorar el barco y familiarizarnos con las cubiertas hasta que llegó nuestro turno de cena. Cogimos el primer turno, a las 20:00, ya que con los peques pensamos que sería el mejor y no nos equivocamos. Para acabar el día acudimos al Salón Broadway a ver el espectáculo de bienvenida.

A la hora de dormir comprobamos que el típico dicho ‘el barco es un hotel flotante que no se mueve’ o ‘ni te enteras de que estás en un barco’ o ‘es imposible marearte en un barco’, no deja de ser un mito ya que el barco esta primera noche se movió de lo lindo y sino ¿por qué dan biodraminas a discreción en la recepción?. Parace que el Golfo de León rumbo a la Costa Azul francesa tiene alguna corrientes que mueven un poquito el barco. De todas formas, parece que a algunos les afectó más que a otros...


19/09/2010 Villefranche: Mónaco y Montecarlo

A la hora prevista llegó el Sovereign a la bahía de Villefranche (las 11:00 de la mañana), a medida que nos acercábamos podíamos admirar las montañas de la costa desde la cubierta del barco, que entre sus árboles esconde numerosas mansiones y caserones, montañas que terminan en el mar sobre Villefranche, típico pueblo mediterráneo de la costa azul francesa, con sus casas en colores amarillas y color teja, muy pintoresco. El barco atraca en el mar y se desembarca en un tender. Al bajar paseamos por el paseo marítimo de Villefranche para hacer tiempo hasta las 14:00, hora en la que comenzaba la excursión que habíamos contratado con la agencia Shore2shore para visitar Mónaco y Montecarlo. Nos recogió el autobús y partimos hacia Mónaco por la Basse Corniche.

Entre Niza y Mónaco, hay tres rutas: La Basse Corniche (austopista 98) que recorre el Mediterráneo, la Moyenne Corniche (Autopista 7) que atraviesa Eze-Village, un pintoresco pueblo francés y la Grande Corniche (Gran Ruta de la Costa) que pasa por La Turbie y Col d'Eze. Todos estos caminos, ofrecen espectaculares vistas de la costa.

El Principado de Mónaco es el segundo país más pequeño del mundo y el más densamente poblado. Está localizado entre el Mar Mediterráneo y Francia sobre la Riviera francesa, también llamada la Côte d'Azur (la Costa Azul). Además es el país más edificado de Europa y uno de los más edificados del mundo, allí los más ricos y millonarios hacen alarde de sus riquezas sin impuestos. Llegamos a la ciudad de Mónaco dónde subimos a la Roca y recorrimos a pie sus estrechas calles pasando por la Catedral de San Nicolás, dónde están las tumbas de la Princesa Grace Kelly y Principe Rainiero, y visitando el Palacio Real y su plaza. Después recorrimos parte del Circuito de Formula I hasta llegar a MonteCarlo, conocido por su Casino, el juego y el glamour. Alrededor de la plaza estaban estacionados varios coches de lujo, los Ferrari, Porsche, Rolls Royce o Maseratti hacían las delicias de los entusiastas del motor. Regresamos al barco a la hora de cenar, comentar que las cenas son especiales, la gente se arregla y el ambiente es festivo, un buen menú a la carta hace el resto. Para rematar el día, nuevo espectáculo en el Salón Broadway. Leire y Pedro disfrutaban cómo el que más, tanta agitación les llevaba a cenar muy bien y dormir mejor....



20/09/2010 Livorno: Pisa y Florencia

El miércoles amanecimos en Livorno. Livorno es un pequeño pueblo cuya principal fuente de ingresos es su puerto, seguramente el principal de la Toscana italiana, y está perfectamente preparado para recibir mercancías y sobre todo muchos turistas. Tanto en Pisa-Florencia como en Roma organizamos las excursiones de forma diferente, habíamos contactado con Maurizio Alesse a través de su página para que nos llevara a Pisa, Florencia y Roma en nuestro propio coche. Decidimos organizar la excursión con un servicio de alquiler de coches con conductor ya que éramos un grupo de 8 personas con dos bebés y no nos apetecía depender de nadie. La agencia es totalmente recomendable, la flota con la que trabajan son Mercedes y los conductores (tanto Rodolfo como Luis) nos trataron de maravilla.

Madrugamos y después de esperar en la discoteca (cubierta 8) durante casi una hora desembarcamos en Livorno. He de decir que la organización del barco es óptima, pero hay un punto que es injustificable, que den prioridad para salir del barco a los cruceristas que han contratado las excursiones con pullmantur que a los que van por libre no es de recibo.

En la salida del barco nos estaba esperando Rodolfo para llevarnos a Pisa. Pisa es la capital de la Toscana italiana. Entre sus monumentos más significativos se encuentra, en la Plaza de los Milagros (Piazza dei Miracoli), la Catedral de Santa María construida en mármol entre el 1063 y el 1118 en estilo románico pisano y la Torre Inclinada que es un campanario del siglo XII, que cuenta con 56 metros de altura y cuya inclinación comenzó diez años después del inicio de su construcción. La plaza de los Milagros ha sido nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987 y aparte de los monumentos ya mencionados cuenta también con el baptisterio dedicado a San Juan Bautista que se inició en el siglo XII. Su interior es sorprendentemente simple y sin adornos.

Al ver Pisa tienes la sensación de haber estado allí por la cantidad de veces que lo has visto en fotos, pero aún así, no deja de sorprender, sobre todo por su famosa torre inclinada. Allí nos hicimos las típicas fotos ‘sujetando’ la torre y pusimos rumbo a Florencia.

Tras una hora de viaje llegamos a Florencia. La visita de Florencia con una escala de crucero se queda corta, pero tratamos de sacar el mayor provecho posible a las 5 horas de las que disponíamos. Florencia es una ciudad conocida a nivel mundial por su patrimonio artístico y arquitectónico. El estilo artístico más extendido en la ciudad es el renacentista, creado en la misma ciudad en la segunda mitad del siglo XIV, aunque también cuenta con un importante patrimonio de otros estilos arquitectónicos y artísticos. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982.

Al llegar a Florencia recorrimos sus calles principales en coche para situarnos. Rodolfo nos dejó en la Piazza della Repubblica y pusimos rumbo por la Vía Roma dirección al Ponte Vecchio. De camino nos encontramos con el mercado de la Paja dónde está la fuente del jabalí (Fontana del Porcellino) donde nos hicimos las fotos de rigor. Dicen que si tocas esta fuente la vuelta a la ciudad está asegurada. Antes de llegar al puente echamos pasamos por la Piazza della Signoria, en la que se encuentra el Palazzo Vecchio, centro administrativo de la ciudad desde la época medieval. Continuamos por la Via Tornabuoni (la vía de las tiendas más famosas) hasta llegar al Ponte Vecchio donde joyeros de origen Judío exponen desde hace siglos sus piezas. Cruzamos el puente para visitar el Palazzo Pitti en la otra orilla, en ese paseo encontramos una tienda donde vendían unos pinochos de peluche para los pitufines. Volvimos por el puente y caminamos por la ribera del río dejando a mano izquierda la Galería de los Uffizi y el Museo Galileo....para llegar a la Basílica di Santa Croce. Desde allí llegamos al ayuntamiento dónde comimos unas deliciosas pizzas y de postre un helado gigante en una de las heladerías que hay por la avenida.

Acabamos visitando La catedral o Duomo de Santa María del Fiore que se encuentra en pleno casco antiguo de la ciudad. Data del siglo XIV. Es famosa por su gran cúpula, que tiene 45 m de diámetro y 100 de altura. Fue diseñada por Brunelleschi, uno de los más grandes arquitectos renacentistas. En el interior contiene unos frescos de Giorgio Vasari que representan el juicio final. El edificio, de unas dimensiones gigantescas, es de cruz latina, con una nave principal y dos laterales. El suelo está recubierto de mármol de colores que forma un laberinto de formas y texturas. Excepto la cúpula y los tejados de cerámicas naranjas, las paredes del templo están recubiertas de mármol toscano blanco, verde y rosa, formando dibujos nerviosos y mágicos. Este recubrimiento data del Renacimiento, excepto el de la fachada, que es del siglo XIX. La visita de la catedral obviamente requiere más tiempo tanto por su magnitud como por su belleza. Frente al Duomo está el Baptisterio con las Puertas del Paraiso de Ghiberti en bronce. Regresamos al barco sabiendo con algún día volveríamos a Florencia....

Esa noche había fiesta hippie en el barco, así que se invitaba a la gente a disfrazarse, nosotros nos animamos y fuimos a la cena con complementos varios (pareos, gafas, etc). Gracias su vestido ibicenco, la que mejor iba era Leire...creo que éramos los únicos con algo de pintas, es lo que tiene el primer turno de cena, igual es menos animado!! eso sí, nos lo pasamos en grande.



21/09/2010 Civitavecchia: Roma

A la salida de barco nos estaba esperando Luis, nuestro conductor. En Roma también contactamos con Mauricio Alesse para que nos llevara a visitar la ciudad. Tras un trayecto de aproximadamente una hora desde Civitavecchia, llegamos a uno de nuestros destinos estrella: Roma, la Ciudad Eterna.

Roma, situada a ambas orillas del río Tíber, es la capital de Italia. En la zona oeste de la ciudad se encuentra el enclave de la Ciudad del Vaticano, un estado independiente y soberano que alberga la Santa Sede papal. La ciudad surgió a mediados de siglo VIII a. C. y su importancia histórica es enorme. Es considerada una de las cunas de la Civilización Occidental y el centro espiritual del catolicismo. Su centro histórico, donde se entremezclan restos de casi tres milenios, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y congrega cada año a millones de visitantes, atraídos por las ruinas de su antiguo esplendor y sus incalculables obras de arte.

El día iba a ser intenso, demasiado para conocer en muy poco tiempo. Nuestra primera parada: El Vaticano. El Vaticano es una ciudad-estado dentro de la ciudad de Roma, sólo la Basílica de San Pedro y la Plaza de San Pedro ocupan la mayoría de su territorio. Teníamos claro que no podíamos conocer todo en un día, así que lo primordial en la primera parada era la Basílica de San Pedro. Llegamos muy pronto, pero la cola en la Plaza de San Pedro para entrar en la Basílica era enorme, aunque a la hora de la verdad el ritmo de entrada era rápido.
La basílica actual es el resultado de una obra desarrollada durante varios siglos. Comenzó por ser un monumento conmemorativo, en el lugar donde San Pedro fue martirizado y enterrado. Entre el 326 y el 330, Constantino hizo construir una basílica, a expensas del papa Silvestre I, que fue terminada 30 años después. La construcción del edificio actual se inicia el 18 de abril de 1506. El proyecto consistía en un edificio con planta de cruz griega inscrita en un cuadrado y cubierta por cinco cúpulas, la central en el crucero y las restantes en los ángulos. Al poco tiempo de comenzar las obras el papa Pablo III encomendó la dirección de las obras a Miguel Ángel. La más importante aportación del gran genio fue la gran cúpula que se encuentra justo sobre el altar mayor y el sitio donde la tradición indica se localiza la tumba del apóstol Pedro; una estructura que, a pesar de su peso, parece flotar en el aire. La cúpula tiene un diámetro de 42,5 metros y una altura de 132 metros, y es sin duda una de las obras maestras del Renacimiento y uno de los símbolos de la Cristiandad. La inscripción que se ve en la base de la cúpula, cuyas letras miden 2 metros de altura, dice: «Tú eres Pedro, y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia, y te daré las llaves del Reino de los Cielos». Fuera aparte del sentido de su construcción, conocer este lugar impone por su grandiosidad y su significado.

Con tan poco tiempo sólo pudimos entrar en la Basílica y hacer unas fotos en la Plaza de San Pedro…..y salir corriendo al siguiente punto de la excursión. Los museos Vaticanos y su famosa Capilla Sixtina serán para otra ocasión. Camino de nuestra siguiente parada pudimos ver el Castillo de Sant'Angelo o Castel Sant'Angelo (también conocido como el Mausoleo de Adriano): monumento romano situado en la orilla derecha del río Tíber, a poca distancia de la Ciudad del Vaticano.

Para conocer la zona de la Antigua Roma, Luis primero nos situó en coche dando una vuelta por la Plaza Venecia o Piazza Venezia y la Colina Capitolina (una de la principales colinas de las 7 que tiene Roma, con su Piazza del Campidoglio, a la que se puede acceder por la escalera Cordonatta, y el Museo Capitolino), y nos dejó a las puertas del Monumento Nazionale a Vittorio Emanuele II, enorme monumento realizado en honor del primer rey de la Italia unificada, Víctor Manuel II.

Este monumento se sitúa entre la Plaza Venecia y la Colina Capitolina. Fue diseñado por Giuseppe Sacconi en 1895 e inaugurado en 1911 y completado en 1925. Está construido con mármol blanco y lo más llamativo, además de su tamaño, son las dos estatuas de la diosa Victoria con sendas cuadrigas. En el monumento a Victtorino se encuentra también la tumba al soldado desconocido con una ‘llama eterna’. Uno de los episodios más famosos que se recuerdan de la Plaza Venecia es el discurso político de Mussolini al pueblo de Italia desde el Palacio Venecia, sede del Gobierno por imposición de Mussolini.

Tras las fotos de rigor comenzamos nuestro paseo por la Antigua Roma. Caminamos por la Via dei Fori Imperiali disfrutando de las vistas de las ruinas de los foros que se extienden a ambos lados. En la Antigua Roma, el foro era el centro de la vida de la ciudad y alrededor de él se distribuían edificios de gobernación, edificios religiosos y mercados. Al principio de esta Via se encuentra la Columna Trajana, erigida para conmemorar las victorias de Trajano en Dacia. Paseando entre miles de años de historia fuimos divisando el principal icono de Roma, su Coliseo.

El Coliseo es el monumento más impresionante de Roma y, a pesar de encontrase bastante deteriorado, sigue recibiendo millones de visitas cada año. Aunque no tuvimos tiempo para entrar, sí que dimos una vuelta entera al Coliseo admirando su grandiosidad. ¡Es un edificio imponente! A pocos metros se alza el Arco de Constantino y cerca de allí el Monte Palatino, la leyenda dice que fue en este monte donde Rómulo mató a su hermano Remo y fundó Roma en 753 a.C. Tras este intenso paseo, y ya en el coche, pudimos contemplar el Circo Máximo, inmortalizado por las carrera de cuadrigas de la película Ben-Hur. En su época tuvo una capacidad para 200.000 espectadores, pero hoy en día no es más que una enorme explanada en la que se suelen realizar conciertos.

Una parada para descansar y comer, ¿dónde podemos comer y a la vez hacer turismo? Dejamos atrás la Plaza Venecia, cogimos la Via Plebiscito y llegamos a la famosa Plaza Navona. La Plaza Navona o Piazza Navona es una de las plazas más famosas de Roma y de todo el mundo por la belleza de las obras de arte presentes en la misma. La plaza sigue el trazado de un antiguo estadio, el Stadium de Domiciano, del siglo I. Se estima que tenía capacidad para 30.000 espectadores y aún pueden verse algunos restos de la antigua estructura al norte de la plaza. La plaza Navona tiene creaciones escultóricas y arquitectónicas, como las bellas fuentes de Gian Lorenzo Bernini. La más importante de ellas es la que se encuentra en el centro: la Fuente de los Cuatro Ríos (Fontana dei Quattro Fiumi) de 1651; representa los cuatro grandes ríos del mundo conocido por entonces. Había una rivalidad entre Bernini y Borromini y se puede apreciar que uno de los cuatro ríos está con la mano alzada como protegiéndose delante de la iglesia que construyó Borromini porque temía que se derrumbara. De Francesco Borromini y Girolamo Rainaldi es la iglesia de Sant'Agnese in Agone, construida en el lugar donde, según la tradición, la virgen desnudada por el martirio, fue envuelta por los bellísimos cabellos que crecieron milagrosamente. Finalmente, está el Palazzo Pamphili, actual Embajada de Brasil, cuya galería fue pintada por Pietro da Cortona. La plaza Navona contiene otras dos fuentes esculpidas por Giacomo della Porta — la Fontana di Nettuno (1574), ubicada en la zona norte de la plaza Navona, y la Fontana del Moro (1576), ubicada en el extremo sur. Por cierto, el menú romano en la Plaza Navona (pizza y pasta), muy bueno, pero un poco caro. ¡Era de esperar!

No podíamos dejar Roma sin conocer la Fontana di Trevi. Camino de la Fontana paramos en el El Panteón de Agripa o Panteón de Roma (Il Panteón), se trata de un templo circular construido en Roma a comienzos del Imperio romano dedicado a todos los dioses (la palabra panteón significa templo de todos los dioses). En la ciudad se lo conoce popularmente como La Rotonda, de ahí el nombre de la plaza en que se encuentra. Después pasamos por La Columna de Marco Aurelio, hasta llegar a la Fontana di Trevi.

La Fontana di Trevi es la mayor y más ambiciosa de las fuentes barrocas de Roma. La verdad es que te imaginas algo más amplio para poder contemplar una obra tan grande, pero la plaza es muy pequeña y la gente se agolpa alrededor de la fuente. Suponemos que es uno de sus encantos, pero te quedas con las ganas de poder admirar la fuente en todo su esplendor sin miles de personas intentando coger la foto perfecta. El papa Clemente XII organizó un concurso sobre la fuente en el que Nicola Salvi perdió, a pesar de lo cual recibió el encargo. El telón de fondo de la fuente es el Palacio Poli, al que da una nueva fachada con un orden gigante de pilastras corintias que enlazan las dos plantas. Domando las aguas es el tema del gigantesco proyecto que se extiende hacia delante, mezclando agua y roca tallada, hasta llenar la pequeña plaza. Dos tritones guían la carroza en forma de concha de Neptuno, domando sendos caballos de mar. En el centro está sobrepuesto un arco del triunfo modelado. En los nichos flanqueando a Neptuno, Abundancia vierte agua de su urna y Salubridad sostiene una copa de la que bebe una serpiente. Encima, unos bajorrelieves ilustran el origen romano de los acueductos.

El día tocaba a su fin y todavía teníamos que conocer la Piazza de Spagna y San Pietro in Vincoli antes de volver al barco. La Plaza de España o Piazza di Spagna es una de las plazas más famosas de Roma. El nombre le viene por el hecho de que fue regalada por Fernando el Católico. En ella se encuentran: la embajada española ante la Santa Sede, la sede de la Orden de Malta, la conocida escalinata que sube hasta la iglesia de Trinità dei Monti y la barroca Fontana della Barcaccia. La plaza se encuentra en el cruce de las calles Via del Babuino (que lleva a Piazza del Popolo a la que no llegamos por falta de tiempo) desde el norte, por el este Via del Condotti y por el sur Via dei 2 Macelli y Via della Propaganda, justo en el centro podemos encontrar la famosa Fontana della Barcaccia (célebre escultura situada a los pies de la escalinata que debe su nombre a su parecido con un barco naufragado), esculpida por Pietro Bernini y su hijo, Gian Lorenzo Bernini. Al sur de la fuente, se encuentra la columna de la Inmaculada Concepción, dogma católico con especial difusión entre los católicos españoles.

Nuestra última parada era San Pedro Encadenado o San Pietro In Vincoli. Ya estábamos cansados y con prisas, así que la visita fue muy rápida. Se trata de una basílica de Roma muy conocida por albergar el mausoleo del papa Julio II, con la famosa escultura del Moisés de Miguel Ángel. La basílica fue construida en la mitad del siglo V para albergar la reliquia de las cadenas con las que ataron a San Pedro durante su encarcelamiento en Jerusalén. Según cuenta la leyenda, la emperatriz Eudoxia (esposa del emperador Valentiniano III) ofreció las cadenas como regalo al papa León I. Cuando éste las comparó a las cadenas del primer encarcelamiento de San Pedro en la Cárcel Mamertina en Roma, las dos cadenas se unieron milagrosamente. Las cadenas se guardan en un relicario bajo el altar principal de la basílica. Leire no se enteró de mucho porque se pasó esta visita dormida, incluso un músico que tocaba el violín paraba cada vez que pasábamos a su lado…

Es imposible conocer Roma al completo en un solo día. Queda claro que se pueden conocer muchos de los principales lugares de Roma en un día siempre que estés bien organizado, pero en muchos caso es demasiado rápido y te sabe a muy poco. Para disfrutar de la ciudad y conocer sus monumentos, arte e historia más tranquilamente es mejor planificar un viaje a parte.

A toda pastilla a Civitavecchia que perdemos el barco!!!



22/09/2010 Nápoles: Pompeya

Próxima escala: Nápoles. Para conocer Nápoles y Pompeya contratamos la excursión con la agencia Shore2shore. Nápoles es una ciudad muy visitada, no sólo por derecho propio, sino también como punto de partida hacia otros destinos cercanos como Pompeya o la isla de Capri. La capital campana (Nápoles es la capital de la región de Campania) posee un importante patrimonio artístico y arquitectónico, declarada parte del Patrimonio de la Humanidad en 1995.

Comenzamos la excursión con un recorrido en autobús por las principales calles de Nápoles y sólo hicimos una parada de diez minutos junto al mar para hacer fotos de una de las imágenes de Nápoles, el comúnmente conocido como Castillo del Huevo (Castel dell'Ovo). Se llama así porque, según la leyenda, Virgilio habría escondido en el interior del castillo un huevo que soportaría la estructura del edificio, y que, de romperse, provocaría el hundimiento de la fortaleza, y que la ciudad sufriera grandes catástrofes. En Nápoles nadie se plantea buscar el huevo, por supuesto. El recorrido nos llevó por las principales arterias de la ciudad, pasando por la Basílica de San Francisco de Paula en la Piazza Plebiscito y por las murallas hasta donde llegaba el mar no hace tanto tiempo. Sin haber disfrutado de la ciudad, da la sensación de ciudad en cierta decadencia y un poco caótica, más que vivir, se puede decir que en Nápoles lo principal es sobrevivir. La guerra de las mafias, la degradación urbana apreciable en los edificios y la gestión de las basuras no ayudan a mejorar su imagen. Nápoles es famoso por ser una de las ciudades más peligrosas de Europa a causa de su notable pobreza y un alto índice de criminalidad y de paro.

Tras el breve recorrido por Nápoles pusimos rumbo a Pompeya, destino principal del día. El Vesubio nos guiaba en el camino. Nuestra guía nos fue explicando cómo era la vida en la ciudad de Pompeya. Para la época, se trataba de una sociedad muy avanzada que se dedicaba al comercio marítimo, pero también a la cultura y al ocio, y que valoraban mucho los edificios y lugares públicos donde se reunían. Tenían calles pavimentadas, pasos de peatones elevados para no mojarse los pies cuando llovía, desagües, agua corriente, una calle llena de tiendas con escaparates, mercados de alimentos, tabernas, restaurantes (incluso de comida rápida), baños públicos gratuitos, burdeles, un anfiteatro, etc. La ciudad ofrece la vida romana durante el siglo I tal cual era. La erupción del Vesubio inmortalizó hasta el mínimo detalle la vida cotidiana. Un lugar que sin duda bien merece un buen paseo ya que realmente te sumerge en lo que debió ser la vida de una rica ciudad romana.


Y por la noche, Cena de Gala!! Nosotros no fuimos a la típica foto con el capitán pero el barco entero estaba de gala, la gente saca sus mejores prendas para la ocasión. Hay momentos en los que parece que estás en una boda....para finalizar espectáculo en el salón Broadway!!!

23/09/2010 La Goulette: Túnez

Alrededor de las 12:00 atracó el Sovereign en Túnez. Nosotros contratamos con la agencia Shore2shore la excursión de ‘Medina e Zocos, Cartago y Sidi Bou Said’. La excursión, desde nuestro punto de vista, fue pésima. No recomiendo a nadie contratarla, por lo menos si estás acostumbrado a viajar a tu aire…

Salimos desde el puerto de La Goulette en dirección de La Medina, centro de la ciudad de Túnez. La Medina de Túnez fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. Se trata de un grupo de callejuelas y pasadizos cubiertos, llenos de densos colores y bulliciosos y activos centros de comercio y trueque. Ir a un zoco con un guía, es un error en si mismo. Nos llevaron como borregos a través de las callejuelas hasta llegar a un par de fábricas donde nos dejaron ‘tiempo libre’ para comprar. Tiempo insuficiente para irte a callejear a tu aire pero suficiente para aburrirte mientras esperabas a que el resto regateara para comprar el típicos souvenir… Luego nos dirigimos hacía Cartago, importante ciudad de la Antigüedad fundada por los fenicios procedentes de Tiro. Cartago fue, durante muchos siglos, el gran rival de Roma. En aquella época estas ciudades rivalizaban en el control del Mediterráneo. La visita a Cartago consistió en una ruta en autobús por los alrededores de Cartago, es decir, que no vimos más que un par de piedras a lo lejos. Para los que queráis un poco de historia, olvidaos de esta excursión!!!

Y terminamos la excursión en Sidi Bou Said, pueblo de artistas y pintores, con casas blancas y calles estrechas y serpenteantes, característico por sus puertas y ventanas de color azul. El pueblo es muy bonito, con tiendas de recuerdos por todos sitios… pero tiene un inconveniente: la cantidad de turistas por metro cuadrado que había paseando en busca de pipas de agua, jaulas, espadas, marionetas, cerámica y cualquier souvenir que nos ofrecían en las cientos de tiendas y puestos que encontramos a ambos lados de las calles. En definitiva, ¡¡Cuánto mejor si hubiésemos ido a nuestro aire!! al menos en La Goulette hicimos alguna compra interesante antes de volver al barco. La temática de la cena era beduina......todo perfecto, cena a la carta con algún toque de la tierra.


24/09/2010 Navegación

El día de navegación todo el mundo está a bordo y aún así no da la sensación de aglomeración de pasajeros. El día pasa rápido, entre comer, paseos por cubierta, campeonatos de paddle y de ping-pong, descansar, espectáculos, es complicado aburrirse en el barco, hay alternativas para todos los gustos!! El tiempo fue muy bueno durante todo el viaje, pero el día "libre" no acompaño mucho, de todas formas siempre hay gente para todo y la piscina y el jacuzzi no estaban precisamente vacíos.

Hay que reconocer que aunque no te guste el juego, el bingo acumulado del último día es muy recomendable. Amenizado con el equipo de animación al completo, te ayuda a disfrutar de la última tarde a bordo… el 21, el 22...…el 4, el 82…¡¡¡HAN CANTADO BINGO!!!!

Por la noche se respiraba en el ambiente que el viaje tocaba a su fin. En la cena, al son de “Amigos para siempre”, los camareros, tan serviciales durante toda la semana, se despedían de todos los pasajeros. Tienen un don, y es hacer sentir especial a cada uno de los pasajeros.

Y para terminar la semana asistimos al espectáculo de despedida del Broadway. Tanto para el equipo de animación como para el de espectáculos y entretenimiento un diez!!! personas muy competentes que te hacen disfrutar de cada momento...

Al día siguiente llegamos a Barcelona y había que preparar las maletas. El desembarco de tantas personas es programado y también muy especial. A las 02:00 de la mañana como tarde tienes que dejar tus maletas en la puerta, después de desayunar reúnen los diferentes grupos según el color de tu cabina y te toca salir a una hora u otra. Es la única forma de no colapsar la salida!!!

Un forma de viajar diferente, pero recomendable. Repetiremos en alguna ocasión.

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