Hacía mucho tiempo que teníamos ganas de viajar a Amsterdam, una de las capitales europeas más visitadas. Seguramente enero no es la mejor época del año para visitar los Países Bajos, pero, ¿qué época es mala para viajar y conocer sitios nuevos? Además, conocer sitios nuevos con Leire siempre invita al optimismo! Teníamos un poco de respeto al tiempo, pero finalmente tuvimos suerte y pudimos disfrutar del viaje!
En un vuelo directo desde Bilbao, aterrizamos tras 2 horas en el aeropuerto Amsterdam-Schiphol. Este aeropuerto es uno de los más grandes de Europa, Amsterdam tiene un gran número de visitantes al año y está muy bien comunicada con todo el mundo. Una de las principales características de este aeropuerto es que se encuentra 3-5 metros por debajo del nivel del mar, esto no es tan raro en Holanda, ya que gran parte del país se ha ganado al mar, pero eso es otra historia. El aeropuerto está a unos 20 minutos del centro de la ciudad en tren, y la frecuencia suele ser de unos 15 minutos. Lo ideal es sacar un billete mientras esperas las maletas en una de las máquinas electrónicas porque después lo normal es que las que encuentres tengan cola, estas máquinas no aceptan billetes así que lo mejor es llevar suelto o pagar con tarjeta. Aunque hay otras opciones, nuestro consejo es ir en tren a la ciudad (Centraal Station), buena frecuencia de trenes, viaje económico (3,80 €) y trayecto corto, generalmente inferior a los 30 minutos. Y eso es lo que hicimos…

Centraal Station concentra todo el movimiento de transporte público de la ciudad, tren, metro, autobús y tranvía. Es un edificio imponente, en realidad está construida sobre tres islas artificiales unidas y forjadas por 9.000 pilotes de madera. Se trata de un edificio de estilo neogótico y se parece bastante al Rijksmuseum, en la otra punta de la ciudad. Desde Centraal Station sólo tienes 5 minutos andando a la plaza Dam, pero a pesar de las ganas que teníamos de recorrer Amsterdam, lo primero es lo primero y teníamos que dejar las maletas en el hotel.
Nos decantamos por un hotel muy cercano a la Centraal Station, además te aseguras estar a un paso de la plaza Dam y el barrio Rojo. El Hotel Double Tree by Hilton, aunque un poco caro, es muy recomendable por ubicación y calidad, sobre todo si lo pillas con un ofertón como nosotros.
Fue dejar las maletas, abrigar bien a Leire y salir pitando para aprovechar la tarde y las pocas horas de luz que quedaba del día. No teníamos un plan previsto, así que decidimos recorrer lo que nos apeteciera para tomar el pulso a la ciudad.

Lo primero que ves al adentrarte en la ciudad por el barrio Rojo es la Torre de defensa Schreierstoren y la Iglesia St. Nicolaaskerk, justo en frente de Centraal Station. Seguimos por una de las principales calles del Barrio Rojo, Warmoesstraat. Es una calle muy concurrida, aquí empiezas a adivinar qué es lo que puedes encontrar a la vuelta de la esquina, coffee shops locales gays y sado, con sus correspondientes banderas luciendo en el local y avisando del tipo de servicio que se puede encontrar en él, así como la famosa condomerie.com le dan a la calle un aire de los más vistoso!
Todo esto no importa, doblamos nuestra primera esquina para ver qué nos encontrábamos, y nada más lejos de lo esparado, una iglesia, la Oude Kerk. Una de sus peculiaridades es que se encuentra rodeada de locales de dudosa reputación, y al ser una de las más antiguas de la ciudad tiene sus historias particulares que relataremos más adelante.
Volvimos a Warmoesstraat avanzando hacia la plaza Dam. La plaza es una espacio abierto en el corazón de Amsterdam, en la que nos encontramos unos de sus edificios más importantes, el Palacio Real y la iglesia Nieuwe Kerk, que como muchas otras iglesias en la ciudad ya no se utiliza para su propósito original y si para museos u otro tipo de eventos. En la plaza también se encuentra el Monumento a la Humanidad que se levantó tras la Segunda Guerra Mundial.
Tras las fotos de rigor, seguimos por la calle Kalverstraat, una de las más comerciales de Amsterdam. Intentamos comprar galletitas a Leire, pero no tuvimos mucho éxito con las primeras, ni con las segundas….esta calle es la típica comercial de cualquier ciudad europea. Tras recorrerla cruzamos la plaza Spui y tras dejar a un lado la iglesia de Konigsplein atravesamos el canal Singel. Seguimos dirección norte, camino de la casa de Anna Frank, cogimos el canal Herengracht, y en la primera calle a la izquierda (Huidenstraat) intentamos comprar más galletitas a Leire, en la Patisserie Pompadour tampoco le gustaron mucho. Pasamos por el canal Keizersgracht hasta la iglesia Westerkerk, justo al lado de la casa de Anna Frank. No lo sabíamos pero acabábamos de pasar por las llamadas 9 calles del barrio Joordan, las más conocidas del barrio.
Una vez situados en la casa de Anna Frank, decidimos seguir el canal Prinsengracht hacia el sur, dejamos atrás el Museo de tulipanes y el de casas barco hasta llegar a la plaza Leidseplein, uno de las zonas con más ambiente de Amsterdam, el Casino, Hard Rock Café, pubs y restaurantes alumbran la zona de noche…
Ya de noche llegamos la Rijksmuseum, tampoco nos extendimos mucho, pero el frontal es tan imponente como la Centraal Station, es más, estos edificios se parecen bastante. Continuamos el camino hacia el rio Amstel, que da nombre a la ciudad, para ver uno de los lugares más característicos, el puente Magere Brug, el único puente levadizo de madera que queda en la ciudad. Ya era de noche, pero Amsterdam seguía iluminando el camino, el Theater Café a un lado, el edificio Amstel a otro (hoy convertido en lujoso hotel).
Decidimos que ya era suficiente para la primera tarde, así que comenzamos el camino de vuelta al hotel, pasamos por la plaza Rembrandplein, otra zona de pubs y restaurantes, y avanzamos por una las principales arterias de la ciudad, la avenida Rokin dirección plaza Dam.
Desde la plaza Dam hasta Centraal Station apenas hay 10 minutos andando por la calle Damrak. Ya en la estación compramos un poco de pan y nos fuimos al hotel a cenar. Un poquito de jamón, biberón y a dormir. El día había dado para mucho en poco tiempo.
Día 2: 20 de Enero 2012






En un vuelo directo desde Bilbao, aterrizamos tras 2 horas en el aeropuerto Amsterdam-Schiphol. Este aeropuerto es uno de los más grandes de Europa, Amsterdam tiene un gran número de visitantes al año y está muy bien comunicada con todo el mundo. Una de las principales características de este aeropuerto es que se encuentra 3-5 metros por debajo del nivel del mar, esto no es tan raro en Holanda, ya que gran parte del país se ha ganado al mar, pero eso es otra historia. El aeropuerto está a unos 20 minutos del centro de la ciudad en tren, y la frecuencia suele ser de unos 15 minutos. Lo ideal es sacar un billete mientras esperas las maletas en una de las máquinas electrónicas porque después lo normal es que las que encuentres tengan cola, estas máquinas no aceptan billetes así que lo mejor es llevar suelto o pagar con tarjeta. Aunque hay otras opciones, nuestro consejo es ir en tren a la ciudad (Centraal Station), buena frecuencia de trenes, viaje económico (3,80 €) y trayecto corto, generalmente inferior a los 30 minutos. Y eso es lo que hicimos…
Centraal Station concentra todo el movimiento de transporte público de la ciudad, tren, metro, autobús y tranvía. Es un edificio imponente, en realidad está construida sobre tres islas artificiales unidas y forjadas por 9.000 pilotes de madera. Se trata de un edificio de estilo neogótico y se parece bastante al Rijksmuseum, en la otra punta de la ciudad. Desde Centraal Station sólo tienes 5 minutos andando a la plaza Dam, pero a pesar de las ganas que teníamos de recorrer Amsterdam, lo primero es lo primero y teníamos que dejar las maletas en el hotel.
Nos decantamos por un hotel muy cercano a la Centraal Station, además te aseguras estar a un paso de la plaza Dam y el barrio Rojo. El Hotel Double Tree by Hilton, aunque un poco caro, es muy recomendable por ubicación y calidad, sobre todo si lo pillas con un ofertón como nosotros.
Fue dejar las maletas, abrigar bien a Leire y salir pitando para aprovechar la tarde y las pocas horas de luz que quedaba del día. No teníamos un plan previsto, así que decidimos recorrer lo que nos apeteciera para tomar el pulso a la ciudad.
Lo primero que ves al adentrarte en la ciudad por el barrio Rojo es la Torre de defensa Schreierstoren y la Iglesia St. Nicolaaskerk, justo en frente de Centraal Station. Seguimos por una de las principales calles del Barrio Rojo, Warmoesstraat. Es una calle muy concurrida, aquí empiezas a adivinar qué es lo que puedes encontrar a la vuelta de la esquina, coffee shops locales gays y sado, con sus correspondientes banderas luciendo en el local y avisando del tipo de servicio que se puede encontrar en él, así como la famosa condomerie.com le dan a la calle un aire de los más vistoso!
Todo esto no importa, doblamos nuestra primera esquina para ver qué nos encontrábamos, y nada más lejos de lo esparado, una iglesia, la Oude Kerk. Una de sus peculiaridades es que se encuentra rodeada de locales de dudosa reputación, y al ser una de las más antiguas de la ciudad tiene sus historias particulares que relataremos más adelante.
Tras las fotos de rigor, seguimos por la calle Kalverstraat, una de las más comerciales de Amsterdam. Intentamos comprar galletitas a Leire, pero no tuvimos mucho éxito con las primeras, ni con las segundas….esta calle es la típica comercial de cualquier ciudad europea. Tras recorrerla cruzamos la plaza Spui y tras dejar a un lado la iglesia de Konigsplein atravesamos el canal Singel. Seguimos dirección norte, camino de la casa de Anna Frank, cogimos el canal Herengracht, y en la primera calle a la izquierda (Huidenstraat) intentamos comprar más galletitas a Leire, en la Patisserie Pompadour tampoco le gustaron mucho. Pasamos por el canal Keizersgracht hasta la iglesia Westerkerk, justo al lado de la casa de Anna Frank. No lo sabíamos pero acabábamos de pasar por las llamadas 9 calles del barrio Joordan, las más conocidas del barrio.
Una vez situados en la casa de Anna Frank, decidimos seguir el canal Prinsengracht hacia el sur, dejamos atrás el Museo de tulipanes y el de casas barco hasta llegar a la plaza Leidseplein, uno de las zonas con más ambiente de Amsterdam, el Casino, Hard Rock Café, pubs y restaurantes alumbran la zona de noche…
Ya de noche llegamos la Rijksmuseum, tampoco nos extendimos mucho, pero el frontal es tan imponente como la Centraal Station, es más, estos edificios se parecen bastante. Continuamos el camino hacia el rio Amstel, que da nombre a la ciudad, para ver uno de los lugares más característicos, el puente Magere Brug, el único puente levadizo de madera que queda en la ciudad. Ya era de noche, pero Amsterdam seguía iluminando el camino, el Theater Café a un lado, el edificio Amstel a otro (hoy convertido en lujoso hotel).
Decidimos que ya era suficiente para la primera tarde, así que comenzamos el camino de vuelta al hotel, pasamos por la plaza Rembrandplein, otra zona de pubs y restaurantes, y avanzamos por una las principales arterias de la ciudad, la avenida Rokin dirección plaza Dam.
Desde la plaza Dam hasta Centraal Station apenas hay 10 minutos andando por la calle Damrak. Ya en la estación compramos un poco de pan y nos fuimos al hotel a cenar. Un poquito de jamón, biberón y a dormir. El día había dado para mucho en poco tiempo.
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